El otro día asistí a una feria gastronómica en Colombia con un poco de miedo, y digo un poco de miedo porque la comida de acá no tiene mucha ciencia, a pesar de que tiene un buen sabor; sin embargo, me llevé una gran sorpresa en encontrarme con un restaurante peruano, puesto en una esquinita y donde nadie le paraba bola.
Dentro de toda su carta escrita en un pizarrón noté 7 letras que me iluminaron los ojos, que me hicieron salivar toda la boza y que me remitió inmediatamente a mi país. Decía: C-E-V-I-C-H-E, 7 letras que alteran el cerebro de cualquier peruano y que despiertan sus instintos, mucho más cunado uno no se encuentra en su país de origen.
Ni si quiera vi el precio y pagué lo fue necesario, pero me di el gusto de comer ese manjar de los dioses, ese pescado del olimpo que se creó en el Perú, puesto que el ceviche original no es todas esas variantes que le han hecho o lo han tergiversado echando salsa de tomate u otros elementos. El ceviche es la convinación perfecta y armoniosa de ají limo (peruano obviamente), sal, pescado y limón.
Y por qué digo que es el orginal, bueno porque es un plato que se come desde hace miles de años y que se dice era el favorito del inca. y por qué su sabor es tan especial, porque con el ají y el limón con el que se prepara crece únicamente de manera tan magnífica en el Perú; el resto es mentira.

No hay comentarios:
Publicar un comentario